02 julio 2009

Linaje


¡Oh tu! Quien quiera que fueres. Buscador de paz, entendimiento y amor. Tú quien emprendes las más osadas aventuras del Dharma. Buscador donde los hubiese.

¿Cuantas veces te has sentido como un mendigo? Pidiendo, deseando, ansiando. Y ni siquiera sabes con certeza que es lo que vas persiguiendo entre fantasías, letras, pasiones...

Como sedientos crónicos vamos caminando por la vida, intentando saciar nuestra sed. Pero en nuestro andar solo nos encontramos con agua salada. Sí, aquella que cuanto más bebes más sed te da.
Vivimos sintiendo que la vida se nos escurre entre las manos, de aquí a allá con prisa. Diciendo; no tengo tengo tiempo.

Tal vez sea por eso que no vemos que nuestro hogar es una fuente. Y cada vez que sintamos sed, solo tenemos que tomar la llave que nos ha sido dada, y que en sus dientes lleva escrita la palabra silencio. Da igual que sea una llave yogui, budista o nativa. Da igual, todas las llaves sirven para abrir la puerta de tu hogar.
Ahora bien, abrirla es un proceso. Largo o corto no importa. No estamos aquí para analizar la vida. Como tampoco una fresa esta para ser analizada. El análisis desfragmenta, no une.
Y debemos de recordar que el proceso de abrir esa puerta requiere del uso de una sola llave y de nuestra entrega en usarla. Pero esa es otra historia.
La llave sirve para entrar en nuestro hogar y beber de la fuente. Allí también esta nuestro trono y nuestro cetro. Entonces, serás un Raja Yogui. Un yogui Real. Sentirás como el espíritu de la vida fluye por ti y por todo. Verás a Dios en ti y en los demás. En el viento y en el Sol. Te unirás al silencio que subyace a cualquier ruido.

Eso es comprender que si ignoras las excelencias de tu propia casa. No podremos ni vislumbrar las riquezas del mundo.

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